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Impedido de ver a su esposa y tres hijas en los últimos dos
años
El antiterrorista cubano Ramón Labañino fue transferido de
una prisión en Texas a la cárcel federal de McCreary, en
Kentucky, como parte de un supuesto reordenamiento de los
reos del reclusorio tejano, informó una organización que
exige su excarcelación.
A Labañino, uno de los Cinco cubanos presos en cárceles de
Estados Unidos por informar a su país sobre planes de
acciones terroristas organizados desde la Florida, las
autoridades norteamericanas le impidieron ver en los dos
últimos años a su esposa y tres hijas, a quienes no les
otorgaron o demoraron las visas.
Según un comunicado del Comité Nacional por la Liberación de
los Cinco, la hija mayor, Ailí, recibió una visa en enero
último, pero cuando llegó a la prisión de Beaumont, en
Texas, no pudo encontrarse con su padre, pues fue decretado
un "lockdown" (incomunicación aplicada a todos los
prisioneros).
Desde el 12 de septiembre de 1998, Labañino, Fernando
González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y René
González permanecen en prisiones estadounidenses. Las penas
oscilan desde 15 años de cárcel hasta doble cadena perpetua,
esta última a Hernández.
En los casos de Adriana Pérez, esposa de Hernández, y Olga
Salanueva, cónyuge de René González, el comunicado del
Comité precisa que Washington continúa violando la ley
internacional, al negarles las visas, por lo que no han
visto a sus maridos durante más de 10 y ocho años,
respectivamente.
Durante una audiencia realizada el 20 de agosto último en el
onceno circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta, la
defensa de los patriotas cubanos denunció las manipulaciones
políticas del proceso judicial que sirvió de base para la
reclusión de los Cinco.
Los abogados rebatieron la Causa No.3 contra Hernández, a
quien se le imputó un cargo de conspiración para cometer
asesinato.
La defensa argumentó que la evidencia sobre el supuesto
delito era insuficiente desde el punto de vista legal.
Otro aspecto denunciado fue la mala conducta del gobierno en
el proceso judicial, particularmente del fiscal
estadounidense John Kastrenakes, en su alegato conclusivo
ante el jurado.
Este discurso está constreñido por reglas muy precisas, que
le prohíben al magistrado argumentar más allá del alcance de
la evidencia. En esa instancia particular, Kastrenakes
sobrepasó los límites del propio alegato.
La tercera temática cuestionada fue la referida a las
sentencias de Hernández, Guerrero y Labañino, condenados a
cadena perpetua, pese a que no se trataba de un caso de
seguridad nacional.
Mapa de la nueva situación de Ramón
Prensa
Latina 27-05-2008 |