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La verdadera esencia de la justicia norteamericana quedó al
desnudo cuando condenó a Gerardo Hernández, Ramón Labañino,
Antonio Guerrero, Fernando González y René González. Hubo
una clara manipulación en la aplicación de las guías de
sentencia. La jueza Joan Lenard, en el momento de dictarlas,
ignoró las pautas federales para la imposición de estas y no
le tembló la mano para pedir las penas más altas. Para los
Cinco no hubo sentencias acordes.
Sin embargo, esas mismas cortes encargadas de impartir
justicia, han juzgado en los últimos tiempos casos que sí
lesionan la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta es
también parte de la historia de diez años de arbitrariedades
legales, violaciones e injusticias.
DE DUMEISI A MOZAWI
1.- Khaled Abdel-Latif Dumeisi fue arrestado en Chicago a
finales del 2003. ¿La razón?, se le culpaba, presuntamente,
de entregar información al Gobierno de Sadam Hussein que
comprometía a miembros de la organización opositora Congreso
Nacional Iraquí radicados en Estados Unidos. En enero del
2004 se le acusó formalmente de pertenecer a los servicios
de inteligencia del derrocado mandatario. Las evidencias se
obtuvieron al encontrarse un expediente relacionado con
Dumeisi en Bagdad después de la ocupación norteamericana.
Lo condenaron a tres años y diez meses de prisión, porque el
tribunal consideró que era solo un agente de un gobierno
extranjero no registrado ante las autoridades
norteamericanas. Nunca fue acusado de espía, ya que como la
Fiscalía aclaró, Dumeisi no buscaba información clasificada,
sino de aquellos grupos de exiliados contrarios a Hussein.
¡Y esto ocurrió en medio de la guerra de Iraq: el gobierno
de Estados Unidos pudo diferenciar entre lo que hacía
Dumeisi y lo que es espionaje!
2.- A Leonardo Aragoncillo, norteamericano de ascendencia
filipina, ex analista de inteligencia del Buró Federal de
Investigaciones (FBI), quien trabajó a las órdenes de dos
vicepresidentes, el FBI aseguró haberle ocupado 736
documentos secretos pertenecientes a la Casa Blanca, el
Pentágono y el Departamento de Estado. Se le acusó de
espionaje; sin embargo, recibió una sanción de diez años de
reclusión.
3.- Zacarías Mozawi, de origen marroquí, nacido en Francia.
Fue arrestado, encausado y condenado en Estados Unidos según
se dice por ser uno de los participantes en los atentados
del 11 de septiembre del 2001. Según la acusación, él debía
pilotar uno de los aviones que impactaron contra las Torres
Gemelas.
Su madre, residente en Francia, pidió una visa para viajar
a Estados Unidos y visitar a su hijo. Se le otorgó el
permiso por razones humanitarias; sin embargo, se trata de
un individuo al que Washington ha presentado como el único
sobreviviente del comando que ejecutó los atentados. Fue más
que noticia, escándalo, que el FBI le entregó no solo miles
de documentos para preparar su defensa, sino también algunas
informaciones clasificadas, sensibles a la seguridad
nacional de EEUU.
4.- John Walter Lindh fue capturado en Afganistán cuando
empezó la guerra de Estados Unidos contra aquel país en el
2001. Vestía el uniforme del talibán, estaba armado y
luchaba contra las fuerzas norteamericanas de ocupación. Por
ser estadounidense no lo recluyeron en la base naval que
ilegalmente tiene Washington en el territorio ocupado de
Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano. Fue
condenado a 20 años en prisión, pero puede ser elegible para
salir por buen comportamiento a los 17 años.
Según trascendió, hubo, al parecer, un arreglo entre el
gobierno y Lindh a la hora de dictar sentencia. De esa forma
logró que se le enviara a cumplir la pena cerca de donde
vive su familia en San Francisco, California. El acuerdo,
por motivos humanitarios, era facilitarles a sus allegados
las visitas y que además estas se realizaran sin mayores
contratiempos.
5.- José Padilla, ciudadano de EE.UU. arrestado en el 2002,
fue acusado de conspiración para cometer asesinato,
secuestro y mutilación, así como conspiración para brindar
ayuda material a los terroristas. En el 2007 lo hallaron
culpable de todos los cargos. Lo sentenciaron a 17 años y
cuatro meses en la misma Corte del Distrito Sur de Florida
que condenó a los Cinco.
6.- Mientras a Donald W. Keyser, un ex funcionario del
Departamento de Estado, se le encausó por espionaje. En el
2005 se declaró culpable de posesión no autorizada de
documentos secretos y de mantener relaciones con una oficial
de Inteligencia de China Taipei. En el 2007 recibió
sentencia: un año y un día de prisión, además de una multa
de 25 000 dólares.
7.- Otro caso connotado fue el de Lawrence Anthony Franklin,
coronel de la reserva de la Fuerza Aérea yanki, quien se
declaró culpable de pasar información —mientras trabajaba
para el Departamento de Defensa—, sobre la política de la
Casa Blanca hacia Irán, al Comité de Asuntos Públicos
Americano-Israelí, la principal organización cabildera
pro-israelita en Estados Unidos.
Durante las investigaciones se comprobó que también brindó
información a un diplomático israelí. El 20 de enero del
2006, Franklin fue sentenciado a 151 meses de cárcel (casi
13 años) y al pago de una multa de 10 000 dólares.
EL SELLO DE LA INJUSTICIA
Una de las dos cadenas perpetuas impuestas a Gerardo
Hernández fue por el supuesto delito de conspiración para
cometer espionaje, pero esa es la pena que corresponde a
quien obtiene la información relativa a la defensa nacional,
la transmite al gobierno extranjero y le causa un serio daño
a Estados Unidos. No interesó que la evidencia aceptada en
la Corte y las declaraciones de los especialistas planteaban
que no había involucrada en el caso ninguna información de
defensa nacional.
El resto de los cargos contra Gerardo son el de conspiración
general; conspiración para cometer asesinato; uso de
identidad falsa y conspiración para actuar como un agente
extranjero no registrado. Él necesitará una vida y otra más
—de ser posible— para poder cumplir las dos cadenas
perpetuas más 15 años, así como la sentencia adicional de
que su esposa Adriana Pérez no puede visitarlo.
Entretanto, a Ramón Labañino, quien cumple una sanción
perpetua más 18 años, se le imputaron los mismos cargos que
a Gerardo, con excepción del de conspiración para cometer
asesinato.
A Antonio Guerrero se le inculpó de conspiración general;
conspiración para cometer espionaje y conspiración para
actuar, igualmente, como un agente extranjero no registrado.
La condena: cadena perpetua más diez años.
René González tendrá que permanecer 15 años en la cárcel,
por conspiración general y conspiración para actuar como un
agente extranjero no registrado. Tampoco su esposa puede
visitarlo. Mientras que a Fernando González se le aplicaron
19 años de prisión por similares cargos.
Recientemente, el abogado Leonard Weinglass, defensor de
Antonio, dijo: "Cuando los Cinco fueron arrestados en 1998,
el Departamento de Defensa y el Departamento de Justicia de
Estados Unidos hicieron una declaración diciendo que la
seguridad nacional de ese país no había sido dañada. Ahora,
después de diez años en prisión, tenemos una afirmación de
un Panel de tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones
de Atlanta de que no hubo espionaje y que ninguna
información secreta fue obtenida ni transmitida por los
cinco cubanos
¿Por qué?, cabría preguntarse. Contra los Cinco se ha
descargado todo el odio del imperio y el haberlos
encarcelado y juzgado es fruto de una venganza política
contra la Revolución Cubana.
Embajada de Cuba en Egipto 30-09-2008 |